Etnografía aplicada a Internet. Identidades, prácticas y entornos mediatizados como objeto de estudio (1)

La clase partió con una revisión histórica de la etnografía. Desde un cuadro comparativo de la etnografía clásica y la etnografía en Red explicó rápidamente las diferencias y posibles similitudes. El expositor llega a la conclusión que la clásica «arma el relato a partir de vivencias de esos registros cotidianos», mientras que en la otra «hay un dominio multiusuario que contribuye a formar información hasta hacer un relato cualquiera». La nueva etnografía o la etnografía en Internet «ha facilitado nuevos discursos e imaginarios» sobre este espacio.

 

Las comunicaciones mediadas por computadoras e Internet tuvieron un desarrollo en los ochenta a partir de la idea de ciberespacio, posición tomada desde la ciencia ficción -según el expositor-. La Red como autopista de la información y el querer «entrar a la máquina», todo como una nueva espacialidad artificial (Benedikt 1991; Heim 1993; Quéau 1995) y de inmersión. Este constructo ideológico cyber se despliega desde la literatura ciberpunk, donde al no haber caras e identidades/subjetividades reales (Turkle 1984 y 1996), «todos íbamos a ser iguales» o cualquier persona. El expositor aclara que fue un imaginario ciberactivista de un prototipo de cibernauta y hacia la realidad virtual -sentir que se es otra persona y engañar nuestra percepción-. El reto del sociólogo es descubrir ese engaño. Asimismo, se empieza a hablar de cibercultura o «la invención de un nuevo orden cultural» (Escobar 1994) con un potencial democratizador o «ágora electrónica», aunque desde lo cyber y el ciberpunk no se veía como tal sino con un fin de desgobierno. Guber (2000) también toca ese tema.

 

Ciertos teóricos se empiezan a cuestionar desde mediados de los noventa acerca de las comunidades virtuales, cuando hallan una separación entre «espacios virtuales» y «mundo presencial» (Jones 1995, 1997 y 1998) e Internet deja de ser un «espacio sin consecuencias en el mundo offline». La etnografía halla que los espacios virtuales «replican muchas prácticas, rutinas y exclusiones de fuera de la pantalla».

 

En el nuevo milenio el término ciberespacio es obsoleto, se deja de usar para llamarse «la red de redes». Existe un espacio ya no geográfico y que funciona más allá de la pantalla, este incluye el mundo real a través del «internet de las cosas»: el usuario-máquina, la casa mediada por la red, la realidad aumentada y las operaciones de la ciudad-red. Lo anterior concluye con el imaginario ya de lo cyber a un imaginario digital. Internet sería entonces, la prolongación de la «red social» entre sujetos en/fuera de línea humanos y no-humanos interconectados y mediados operativamente y por perfiles identificables por medio del procesamiento algorítmico de (meta)datos (Van Dijck 2013; Van Zoonen 2013) desde Internet en la cotidianidad.

 

Se expone que ya existe una identidad digital o nueva identidad por la exhibición de información y datos creados desde los años de inicio y uso de Internet en su presencia digital; los algoritmos saben más que nosotros mismos de nuestra propia vida y perfilan nuestra nueva identidad correlacionando y organizando esa información ya vaciada en el sistema. Estos datos ya creados o «rastros digitales» son la historia virtual de cada uno guardada en la Red. Estas nuevas identidades se difuminan entre el mundo en y fuera de línea; lo offline es también digital, es la tecnología que trasciende como espacialidad y no como mero instrumento.

 

A la etnografía aplicada a Internet le interesa estudiar: comunidades virtuales y grupos sociales que emergen desde la red cuando bastantes personas charlan en (…) discusiones públicas bastante largas, con suficiente sentimiento humano para conformar una relación personal en el ciberespacio (Rheingolg 1993). La única manera de estudiarla, es la inmersión en los entornos virtuales. Una de esas inmersiones o propuesta se llama la netnografía de Robert Kozinets es una aproximación que adapta y aplica la etnografía al estudio de grupos, comunidades y cultura online. Observa a consumidores en contextos espontáneos o naturales y permite abaratar costos y tiempos (1996, 2002, 2010). Se compone de cinco procedimientos:

  1. Hacer una entrada cultural.
  2. Recopilación y análisis de datos.
  3. Asegurar interpretaciones veraces y de confianza.
  4. Conducir una investigación ética, y
  5. Chequeo de los miembros de la comunidad estudiada.

 

La etnografía virtual o etnografía conectiva de Christine Hine pretende que el objeto de investigación etnográfica puede reformularse, convenientemente, para centrarse en los flujos y las conexiones en vez de en las localidades y los límites como principio organizadores (2000); en otras palabras, procura no depender de lo físico. Algunas aproximaciones son:

  1. Foco en los usos y reinterpretaciones de Internet.
  2. Internet como «cultura» y como «artefacto cultural».
  3. Temas y conexiones por sobre un lugar determinado.
  4. Parcialidad sobre el holismo y la neutralidad.
  5. No dar por sentado los límites espaciales y temporales del campo.
  6. Relación siempre con el presente entre el investigador y lo investigado.

 

La antropología digital de Daniel Miller y Horst enmarcada en la antropología de la cultura material exponen que el mundo real fue virtual mucho antes que nos diéramos cuenta que el mundo virtual es real (…). Somos igualmente humanos en cada una de las diferentes y diversas arenas de comportamiento enmarcado en las que vivimos (2012), o sea, Internet se enmarcaría dentro de las estructuras y relaciones sociales mundanas (Miller y Slater 2000). Los principios de su trabajo:

  1. Lo digital como dialéctica.
  2. No presuponer autenticidad por mediación.
  3. Pretensión holística.
  4. Relativismo cultural o particularismo comparado.
  5. Ambivalencia y contradicción.

 

La etnografía multimodal o sensorial presenta nuevos modos digitales de representar y registrar los datos sentidos en el campo, las nuevas formas de inscribir las notas y experiencias en el campo, y la posibilidad de colaborar con informantes como co-investigadores (Dicks et al. 2005 y 2006; Pink y Vors 2017, y Pink et al 2016). Todo lo anterior se logra mediante cámaras y teléfonos inteligentes para registrar la información, no solo bloc de notas, sino otras dinámicas de registro. Internet como nueva forma de evidenciar experiencias al sentir otras prácticas.

 

En resumen: múltiples modos etnográficos, múltiples Internet:

  1. Un espacio online delimitado. Kozinets.
  2. Invención cultural y particular. Miller.
  3. Flujos y conexiones de temas. Hine.
  4. Instrumentos para la etnografía. Pink, Rogers.

 

Consideraciones político-éticas de la etnografía digital.

  1. ¿Observadores o participantes?: ser o no ser obstructivo.
  2. Auto-representación del etnógrafo: ¿de qué forma involucrarse?
  3. Publicación de información sin consentimiento: no publicar nada sin previo consentimiento informado o permisos. Ser responsable y respetar la privacidad.
  4. Escrutinio público de los resultados públicos de la etnografía.
  5. Brechas y ruidos digitales que se excluyen: matices y ocultamientos tenerlos en cuenta. ¿Hasta qué punto es auténtico (como en el caso de Instagram)?

 

Para finalizar.

No partir del interior del investigado con el fin de que sea autentico.

¿Cómo su estado de ánimo dialoga con su trabajo?

¿De su cotidianidad salta a la red?

Los seguidores de los youtubers se ven exigidos por sus subscriptores y se ven forzados a hacer lo que les piden, incluso si no tienen que ver con los temas que tratan normalmente.

¿Investigar el perfil público o el privado?

Instagram, el debate de lo auténtico e inauténtico.

Los medios para dar conocer el trabajo de nuevos artistas.

Etnografía, ¿redes sociales o social media?

La condición de famosos es por Instagram.

Las microcelebridades no diferencian la vida exterior de la interior.

Danny Miller, ¿por qué posteamos? Consumo material del bien.

¿Cómo se va a ver tu vida en la pantalla (lo público y lo social)?

¿Quién(es) dejan acceder a su estatus (bienes)?, ¿Por qué desean mostrar su vida/bienes?

¿Quién(es) no dejan acceder a su vida?, ¿Es ideológico?, ¿Otros valores?, ¿Por qué se excluyen de las formas de consumo?

¿Qué hacer ante casos de brecha tecnológica?, ¿Cómo hacer etnografía del no-usuario?

La autoetnografia es otra técnica digital que propone y necesita el autorastreo y el autoconocimiento.

(1) Clase presentada por el sociólogo Matías Valderrama.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s